
Un corazón es un reloj roto, tic tac en insolente arritmia, mas profundo y no tan hueco como resuenan los que tienen caja de madera, marcando el tiempo que no es de los hombres ha pintando colores pasados en mis lentes, caudal inesperado de sonidos mudos y visiones difusas.
Un corazón es un reloj roto, mecanismo proteico que se atraviesa a si mismo, enormes agujas como furiosas saetas estrelladas sobre la palidez de su rostro, una segundera al derecho y la minutera al otro costado coronando el eje roto que sostenía las horas, los pocos números que le quedan no significan nada y los demás caen como hojas de otoño.
Un corazón es un reloj roto, aparato quimérico que se desmorona por si solo, una a una las piezas saltan al compás de la daga que marca los segundos, con la ira del tiempo danzaban por los aires en inmaculado ritmo, inhalé algunas de ellas y han llevado a mi cabeza miles de fantasmas que creí que no había vivido.
Un corazón es un reloj roto, aun me pregunto que lo hace trabajar, que lo mantiene unido, para que sirve, aun lo veo derrumbarse sin cesar y ser parido infinitamente con formas mas obtusas y bizarras que las anteriores, amanece a si mismo con nuevos espacios limpios que serán lugar de nuevas cicatrices hasta que vuelva a colapsar
Un corazón es un reloj roto que detuvo el tiempo pero que el tiempo no pudo detener porque todo el tiempo funciona perfectamente...