Los Dioses y las palabras existen porque el hombre existe, y el hombre los ve porque estan en su cabeza, Los Dioses y las palabras son meramente interpretacion, los dioses y las palabras son la misma cosa porque no hay dios sin lengua ni lengua sin dios,asi creamos al mundo en 7 dias con nada mas que palabras, probando que estamos hechos a imagen y semejanza de dios, un dios que esta hecho de plabras y es ahi donde radica su poder, un dios que esta hecho a imagen y semejanza del hombre porque fue creado con palabras
viernes, julio 03, 2009
Los Dioses y Las Palabras
Los Dioses y las palabras existen porque el hombre existe, y el hombre los ve porque estan en su cabeza, Los Dioses y las palabras son meramente interpretacion, los dioses y las palabras son la misma cosa porque no hay dios sin lengua ni lengua sin dios,asi creamos al mundo en 7 dias con nada mas que palabras, probando que estamos hechos a imagen y semejanza de dios, un dios que esta hecho de plabras y es ahi donde radica su poder, un dios que esta hecho a imagen y semejanza del hombre porque fue creado con palabras
lunes, marzo 30, 2009
y entonces el hombre dijo... y se hizo la palabra
Somos dueños de las palabras que reposan infinitas, las que nos dan menester y hasta incluso la vida, un universo sin palabras es un universo de ceniza y aun en la ceniza hay palabras escondidas, la palabra fue entre todas la máxima creación la que encuentra su divinidad al volverse mentira, la única cosa que es a su vez realidad y fantasía, incompresible melodía de lo que un hombre jamás podría.
miércoles, marzo 18, 2009
un corazon es un reloj roto

Un corazón es un reloj roto, tic tac en insolente arritmia, mas profundo y no tan hueco como resuenan los que tienen caja de madera, marcando el tiempo que no es de los hombres ha pintando colores pasados en mis lentes, caudal inesperado de sonidos mudos y visiones difusas.
Un corazón es un reloj roto, mecanismo proteico que se atraviesa a si mismo, enormes agujas como furiosas saetas estrelladas sobre la palidez de su rostro, una segundera al derecho y la minutera al otro costado coronando el eje roto que sostenía las horas, los pocos números que le quedan no significan nada y los demás caen como hojas de otoño.
Un corazón es un reloj roto, aparato quimérico que se desmorona por si solo, una a una las piezas saltan al compás de la daga que marca los segundos, con la ira del tiempo danzaban por los aires en inmaculado ritmo, inhalé algunas de ellas y han llevado a mi cabeza miles de fantasmas que creí que no había vivido.
Un corazón es un reloj roto, aun me pregunto que lo hace trabajar, que lo mantiene unido, para que sirve, aun lo veo derrumbarse sin cesar y ser parido infinitamente con formas mas obtusas y bizarras que las anteriores, amanece a si mismo con nuevos espacios limpios que serán lugar de nuevas cicatrices hasta que vuelva a colapsar
Un corazón es un reloj roto que detuvo el tiempo pero que el tiempo no pudo detener porque todo el tiempo funciona perfectamente...
miércoles, febrero 11, 2009
Amorfo Morfeo en Esencia
sensaciones mixtas, amorfas, inocuas, irreverentes y desorganizadas, todo ello en breves lapsos que concluyen cada parpadeo, pero cada parpadeo parece eterno sombrío y envolvente, casi un reclamo físico producto del insomnio, a veces me pregunto porque solo bajo los efectos de esta letárgica situación he logrado interiorizar y reflexionar hasta lo más profundo de mi ser y lo único en que concluyo es que la apatía que me gobierna impide la embriaguez de la felicidad y el enclaustramiento de la tristeza, como sea gracias a esto he logrado momentos de claridad, tristemente me he dado cuenta que algo de mí se ha perdido en el camino ¿que fue? quien sabe, caminamos y caminamos sin parar, seguros de ser nosotros mismos todo el tiempo, pero como saberlo si la vida es un torrente eterno que fluye a través de nosotros y cada paso que damos desborda el agua vieja para dar paso a la nueva, ¿pero que había en esa agua vieja? no lo sabremos nunca, al final solo nos quedan fotos viejas, trozos de papel, vestigios de otra vida y uno que otro recuerdo borroso, un día despertamos y todo se ha ido, se ha ido tan lentamente que no nos dimos cuenta quizás porque en efecto somos un ser diferente cada cierto tiempo, o quizás sea porque nuestra esencia es indefinida mixta, amorfa, inocua, irreverente y desorganizada casi como si nosotros fuéramos el propio insomnio de la vida misma
miércoles, noviembre 19, 2008
viajando
Rojo, Verde, Verde, Rojo...
Los mismos caminos de siempre, creo que paso siempre por aquí porque de alguna forma me hacen sentir seguro, Malditos semáforos...
Verde, Verde, Amarillo, Rojo...
En la ventana veo pasar las cosas tal como ha pasado todo en mi vida.
Verde...
Poste, niño, banca, árbol, árbol, casa, señal de alto.
Una mujer me observa con el mismo aspecto lúgubre y vacio que tengo yo, es raro no pensé que Alguien me notara. ¿Será que acaso le gusto?
Rojo...
Debe ser solo sea la soledad que nos hace ver cosas donde no las hay. Mmmmmm, Que extraño es desmentirse uno mismo.
Verde...
Ahora que lo pienso... es una idea interesante...
Rojo...
¿Cuantas cosas habrán sido así en mi vida? ¿Cuantas más lo serán ahora?
Verde...
¿Porque peleo conmigo mismo todo el tiempo para defender cosas que siempre supe que eran mentiras?
Rojo...
Ahora me doy cuenta cuan equivocado he estado toda mi vida, ¿será posible que me ría de mi mismo? Ahora quizás si.
Verde...
Pero no mas, hoy me quite la venda de los ojos, descubrí que no hay nadie ni nada a quien aferrarse realmente, solo naces, solo mueres.
Amarillo...
He descubierto que la rutina es mi peor enemigo, se lo come todo con el tiempo, la juventud, el amor, las ganas de vivir y el sabor de los labios de quien se ama y como todo tarde o temprano será rutina
Amarillo, Rojo...
Avanzo a los lugares que no conozco, en el retrovisor se despiden de mi todas las cosas que veo, la mujer, el niño, la banca, el poste, el árbol, la casa... yo...
Verde...
Creo que voy a arrancar el retrovisor... No lo necesito más...
martes, octubre 28, 2008
extraña e inusual historia sobre la perder y la ganar
aquella tarde todo indicaba que llovería, diligente y con paso apurado sabia a donde iba pero mi mente no sabia porque, sin embargo marchaba con la diligencia de una segundera infatigable, veía a la gente pasar cada cual ajeno al mundo a su manera, como si todos estuviéramos el puente entre las millones de realidades que había en ellos, finalmente llegue a mi destino, el famoso teatro nacional Miguel Ángel Asturias una edificación simbólica de mi país, y no tanto porque se le considerara un monumento nacional sino mas bien por su forma, o lo que representaba la figura de un león echado, cansado quizás de tanto luchar había cedido al tedio y al conformismo (aunque esto es una mera percepción mía) una de las estructuras mas bellas que había visto. mi corazón aumentaba su ritmo a medida que me aproximaba a la puerta, me adentre en aquel teatro donde no actuaria nadie ese día y sin embargo podíamos ver a los mejores actores en sus representaciones entre las galerías, todos esperando ser estereotipados entre si con una febril afición, dando detalles y pistas de quienes eran atreves de sus vestiduras, sus gestos y sus voces, vean como camina allá aquel barbado intelectualoide con su traje de hippie rezagado, o el fino hombre de negocios y su suntuoso rolex, o la figura gastada de la señora que quiere retener de alguna manera la belleza que se esfumo de su piel, y así en medio de todos ellos apareció en el escenario una figura fantasmal, una que me ha parecido siempre tan única como bizarra, era un anciano barbado llevaba consigo un chaleco de color vino tinto como si se tratara de un maestro de ceremonias en un baile de pueblo, su mirada cansada parecía detener el tiempo a su alrededor, se trataba de el ingeniero Efraín Recinos, con paso lento pero firme se acerco a un micrófono y comenzó a describir como hacia muchos años había logrado construir el edificio tan exquisito en el que nos encontrábamos, su hablar era florido y jovial, me resulto extrañamente familiar, su sola figura era heroica, sentía como el eterno gris de los años no había hecho la mas mínima mella en sus colores, de pronto mi atención se vio cortada por una mano en mi espalda y un rostro en su compañía pronuncio -le habla la señorita de atrás- levante la mirada en tono inquisidor, deseando que se hubiese equivocado de persona, no me quería unir al club de los que pretenden una agradable conversación, quizás porque me sentía mas huraño que de costumbre, para mi sorpresa ahí estaba ella, ella era la dueña de mis pasos, la que me había llevado hasta ahí, en ese momento no podría describir cuan feliz me sentí al verla, la emoción era solo comparable con la alegría que sentía de niño en navidad, ella también se veía feliz, me acerque a donde estaba sentada con sus amigos, casi los ignore por llegar a su lado, en cuanto me senté aprisiono mi mano entre las suyas con la dulzura de una niña que atrapa un gatito, de pronto no había nadie mas, solo ella y yo entre una muchedumbre de seres inconsecuentes, trate de poner mi mente en las anécdotas coloridas del anciano pero era inútil, los breves respiros que daba mi corazón a mi mente eran apenas aprovechados por mis ojos para contemplar un nuevo detalle en su ser, un lunar, una comisura en sus labios, cualquier cosa bastaba para dejarme en la mas solemne contemplación, después de un tiempo la conferencia termino, y salimos a tomar el aire, caminábamos casi al unisonó en busca de la mejor vista del edificio, subimos las gradas exteriores (una peculiaridad del edificio) hasta que no hubo mas gradas que subir, soplaba un viento fuerte que separaba las nubes nostálgicas del día, una a una las luces de la ciudad se iban encendiendo como luciérnagas estáticas a la lejanía, sus ojos resplandecían con el reflejo en medio de la luz casi ahogada de un sol que se despedía, sentí la primordial necesidad de abrazarle, su pecho latía mas fuerte, me estremecía de solo sentir su calor, hablábamos por divagar casi evitando vernos a los ojos, pero llego el momento que se hizo inevitable sentí su aliento abrazar mi rostro poco a poco, era como la brisa de verano, y cerro sus ojos esperando que el espacio entre nosotros quedara anulado, estábamos completamente embriagados el uno del otro, pero de pronto algo me dijo que no estaba bien, ella aun tenia asuntos pendientes que arreglar, era tan difícil discernir en ese instante, pero saque fuerzas de flaqueza y me aparte de ella y pensé -solo una emoción igual o mas fuerte podría ayudarme a salir de este estupor- y sin pensarlo mas me pare en el barandal del balcón y contemple la inmensidad del horizonte, normalmente habría sentido algo de vértigo pero mi mente estaba tan abstraída que ni siquiera me sentí en peligro, vi hacia abajo buscando asustarme y no pude, lo único que pude pensar era cuan pequeño se veía todo, luego voltee y ella estaba a la par mía y entonces ocurrió, sus labios se aproximaron a los míos, yo no tenia fuerzas para apartarme y no había ningún lugar a donde moverme, quise dilucidar algo, no pude, sentí como el calor de su boca me quemaba dulcemente, la angustia volaba lejos de mi el sueño se había terminado pero para hacerse realidad, luego comenzó a llover, sentí como las gotas de la lluvia solo servían para unirnos un poco mas, perdí la noción del tiempo, solo se que cuando abrí los ojos era de noche, y como dos niños jugando corríamos por las calles saltando en todos los charcos posibles. Ella perdió sus aretes en algún lugar y mis libros perdieron sus palabras en la lluvia, aquella noche no nos importo porque ella descubrió que los aretes le estorban cuando la beso y yo aprendí que las palabras ya están de más entre nosotros dos
